LA TRAMPA SIN SALIDA
Tras una horrible pesadilla me levanté sudoroso y asustado. Una vez que desayuné y me vestí, me di cuenta de que todo sucedía igual que el día anterior aunque no le di mayor importancia: nada más que mera casualidad. Al llegar a clase me sorprendió ver que todos llevaban la misma ropa y entonces empecé a tener dudas de lo que pasaba. Hasta que pregunté el número del día. No pude aclarar las dudas de lo que ocurría. Un miedo terrible y espantoso me entró por los los pies y me recorrió todo el cuerpo. Asustado le repetí a mi amigo Egoitz
—¿Estás seguro de que hoy es lunes, 23 de marzo?
—¡Seguro¡ — afirmó con un breve movimiento de cabeza.
Horrorizado por lo que pasaba empecé a pellizcarme y a mojarme la cara con helada agua a ver si despertaba de aquella terrible pesadilla .Tras un agudo dolor me di cuenta de que no era una tontería. Deje transcurrir el dia pensando que lo había soñado y lo estaba reviviendo .Una vez más el día se repitió y le pregunte a mi padre:
—¿Aita, no has vivido ya este día?
—¡No ¡me contestó asombrado
—Se nota que estas dormido—añadió sonriente
Asustado me di cuenta de que era el único que se daba cuenta de la repetición. Después de estar atemorizado los primeros días , comencé a hacer cosas anormales, sabiendo que al día siguiente nadie se acordaría . Pegé a profesores, amigos, compañeros, metí mano a las chicas que me gustaban, no aparecía por clase, ni casa …daba igual. De lo que hacía nadie se acordaría al dia siguiente. Tras un año de delincuencia, cansado, decidí quitarme la vida, si se le puede llamar vida, tirándome a las vías del tren pensando que así se terminaría la pesadilla. Al día siguiente, en cambio, me volví a levantar, horrorizado y con una sensación de temor indescriptible, me di cuenta de aquella maligna trampa no tenía salida.
